Manifiesto Interreligioso de ISKCON

Una Oración Interfé

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“Aquí se rinde culto a mi adorable Entidad Suprema (Dios en una forma
distinta a la que yo adoro). Debido a que yo practico de distinta forma, no
puedo entender completamente el sistema que ellos siguen, pero al verlo, siento
todavía mayor apego por mi propio sistema. Me postro y me posterno ante Su
símbolo tal y como lo veo ahora en este lugar, y ofrezco mi oración al Señor,
que ha adoptado este símbolo distinto, pidiéndole que pueda aumentar mi amor
por Él.”

Una oración de Srila Bhaktivinoda Thakura (1836-1914)

 


 

 Parte I: Declaración de ISKCON en relación con otras personas de fe en Dios

 

1) En ISKCON consideramos que el amor por un Dios Supremo personal es la expresión más elevada de la religión, y reconocemos y respetamos esa expresión en otras tradiciones teístas. Además, respetamos el valor espiritual de las formas auténticas de autorrealización, y de la búsqueda de la verdad absoluta en el que el concepto de una Divinidad personal no se da de forma explícita. También se aprecian como de gran valor para la sociedad otras comunidades y organizaciones que defienden valores humanitarios, éticos y morales.

2) ISKCON contempla el diálogo entre sus miembros y las personas de otras fes como una oportunidad para escuchar a otros, cultivar la mutua comprensión y confianza, como así también compartir nuestros compromisos y nuestra fe con otros, respetando al mismo tiempo el compromiso que tienen con su propia fe.

3) ISKCON reconoce que ninguna religión tiene el monopolio de la verdad, de la revelación de Dios, o de nuestra relación con Dios. Afirmamos que el Señor en Su relación individual con Sus devotos rige sobre esos asuntos.

4) Los miembros de ISKCON son alentados a ser respetuosos y comprensivos con personas de otras tradiciones y a contemplar la necesidad de que personas de diferentes fes trabajen juntas por el beneficio de la sociedad en general y para la glorificación de Dios.

5) ISKCON sostiene que es responsabilidad de cada individuo desarrollar su relación con el Señor Supremo.


 

Parte II: ISKCON en diálogo y misión

a) La misión de ISKCON

Cuando A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada (1896-1977), el fundador acarya de ISKCON, inicialmente registró a ISKCON como una entidad legal en Nueva York 1966, declaró que el objetivo primario para el movimiento era: “Propagar sistemáticamente el conocimiento espiritual en toda la sociedad, y educar a la gente en las técnicas de la vida espiritual, para detener el desequilibrio de valores de la vida, y alcanzar la unidad y la paz verdaderas en el mundo.”

En concordancia con este objetivo, los miembros del movimiento Hare Krishna valoran la caridad, la no-violencia, la educación espiritual, el pensamiento y la acción moral, la devoción y servicio a Dios.

 

Fomentamos la apreciación de cualidades tales como humildad, tolerancia, compasión, limpieza, autocontrol, simplicidad, ecuanimidad, conocimiento, honestidad e integridad personal.

 

Valoramos y respetamos el derecho a la vida de todas las entidades vivientes, ya sean formas de vida humana, animal o vegetal. Consideramos al medio ambiente y nuestros recursos naturales como propiedad de Dios, la cual tenemos la responsabilidad de proteger y respetar.

 

Reconocemos a la institución de la familia como un elemento esencial en la manutención de la estabilidad social. Consideramos al respeto por los padres, maestros y representantes del gobierno como importante para el mantenimiento de una sociedad estable. Respeto y protección por los ancianos, mujeres, niños, entidades vivientes débiles y dependientes, y personas dedicadas al bienestar de otros y al servicio de Dios son también elementos importantes en el desarrollo de una sociedad sana y segura.

 

Entendemos que muchas personas inspiradas espiritual, altruista y humanitariamente comparten estos principios y valores. Respetamos y valoramos cualquier tradición o cultura que procure practicar, mantener y desenvolver tales cualidades y conductas.

 

La misión de Srila Prabhupada es aún más elaborada en su pranama-mantra [2], en el cual se afirma que vino a liberar a los países occidentales del ateísmo. Bhaktivinoda Thakura (1836-1914), un venerable acarya Vaisnava, explicó que el enemigo no son las otras religiones sino el ateísmo. [3] La misión de Srila Prabhupada y de la sampradaya (o tradición religiosa) que él representa promueve tanto la moralidad como la práctica que apoye el desenvolvimiento de la espiritualidad individual y colectiva, pero plantea un desafío a los principios y valores ateos y materialistas.

 

b) ISKCON: Diálogo y misión

 

Para un movimiento misionero, el diálogo con aquellos que tal vez no compartan la misma perspectiva espiritual o religiosa puede parecer un despropósito. Las enseñanzas de la Gaudiya Vaisnava apoyan el diálogo y la cooperación con otras tradiciones religiosas. La conversión a la tradición Vaisnava depende de la aceptación de que Krishna, y no el devoto misionero, es el Isvara, el controlador.

El Vaisnavismo Gaudiya reconoce la diversidad religiosa como un síntoma normal y saludable de la expresión social. Históricamente, los adeptos de nuestra tradición han estado en contacto con los miembros de otras congregaciones desde los tiempos de Caitanya Mahaprabhu (1486-1514), aunque las tentativas sistemáticas de diálogo con otras religiones comienzan sólo con Bhaktivinoda Thakura (1836-1914).

 

Las relaciones de confianza pueden desarrollarse a partir del diálogo sincero entre personas de fe. Estas relaciones pueden inspirar a personas religiosas de todas las tradiciones a trabajar juntas para establecer conclusiones teístas que inducirán al surgimiento de un sistema consciente de Dios en el mundo contemporáneo. Por lo tanto, el diálogo y las relaciones de trabajo respetuoso con otras comunidades de fe son coincidentes con la misión de ISKCON e importantes para la armonía social.

 

En los años 50, Srila Prabhupada confirmó este acercamiento en una petición a los líderes de las religiones del mundo: “Hindúes, musulmanes, cristianos, y los miembros de otras sectas que tienen fe convincente en la autoridad de Dios no deben sentarse ahora ociosamente y observar en silencio el rápido crecimiento de una civilización sin Dios. La voluntad suprema de Dios existe y ninguna nación o sociedad puede vivir en paz y prosperidad sin la aceptación de esta verdad vital.” [4]

 

Mientras apreciamos nuestra propia cultura espiritual y trabajamos para proclamar nuestra fe en Krishna en Vrindavana, consideramos inapropiado e indecoroso para un Vaisnava intentar atraer a personas a la adoración del Supremo denigrando, tergiversando, o humillando a los miembros de otras congregaciones. En relación a esto, Bhaktivinoda Thakura ha escrito: “Pero no es correcto propagar constantemente la superioridad cuestionable de los maestros de su propio país sobre aquellos de otro país aunque lo sean, más bien debería apreciar tal convicción con el fin de adquirir firmeza en su propia fe. Pero nada bueno se puede ofrecer al mundo con tales reyertas.” Srila Prabhupada también discute sobre esto en sus significados en el Srimad-Bhagavatam: “Otro punto importante mencionado en este contexto es anindaya (evitando la blasfemia) —no debemos criticar otros métodos de religión… Un devoto, en lugar de criticar tales sistemas, alentará a los seguidores a adherirse a sus principios…”

 

Los Vaisnavas se esfuerzan por inspirar y acentuar la relación entre el Señor y Sus devotos. En esa tentativa, los devotos se reúnen con otros cuya aproximación al Supremo difiere en su modalidad de adoración, variedad en el servicio y expresión de amor. Durante una conferencia pública en 1969, Srila Prabhupada declaró, “Todos deberían seguir las tradiciones particulares o sampradaya, los principios regulativos de su propia religión. Esto es tan necesario como la existencia de diferentes partidos políticos, a pesar de que todos existan para servir a un sólo país.” Así, la diversidad es aceptada pero no al punto de excluir la armonía. Las religiones no precisan volverse homogéneas o fundirse, pero pueden desenvolver relaciones prácticas y respetuosas unas con otras. Con esta comprensión, ISKCON no tiene la misión de persuadir a los miembros de otras fes.

 

ISKCON ve como su misión aceptar de brazos abiertos a cualquier alma sincera que declare tener necesidad de refugio y orientación espiritual. Existe un claro espíritu misionero en el Vaisnavismo y en el hinduismo, pero su práctica no es dirigida por un modelo de conversión exclusiva. Desde la perspectiva Gaudiya Vaisnava, nosotros no trabajamos en la “conversión” sino en el desarrollo espiritual. Por consiguiente, la “conversión” es una experiencia individual, una incursión espiritual personal, una incursión que trasciende a la institución religiosa y a la afiliación sectaria. Los modelos de conversión que dependen de exigencias exclusivas de afiliación a menudo hacen esto sin considerar la supremacía del Señor y su absoluta independencia.

 

A través del diálogo, personas de diferentes fes y tradiciones pueden trabajar juntas para compartir principios y áreas de interés. Juntos, ellos pueden ocupar su espiritualidad individual al abordar problemas tales como guerra, violencia, decadencia moral, crimen, intoxicación, pobreza y hambre, inestabilidad social y degradación ambiental.

 

A través del diálogo, las personas teístas y aquellos empeñados en la búsqueda de la Verdad Absoluta pueden estimularse unos a otros a ser más sinceros para con sus propias practicas. Muchas tradiciones prescriben disciplinas de autocontrol, sacrificio, austeridad y caridad para el desarrollo de la iluminación espiritual, sin embargo todos nosotros necesitamos de estímulo e inspiración en nuestros esfuerzos. Para satisfacer los requerimientos de nuestros maestros espirituales y para proporcionar un buen ejemplo a la sociedad, necesitamos animarnos unos a otros a ser fieles a los principios de nuestras propias tradiciones. [7]

 

El diálogo ofrece un desafío de fe a los devotos de cada tradición. Este desafío es una parte necesaria y bienvenida en la vida espiritual de un mundo de múltiples creencias. Tal diálogo puede ayudar a fortalecer la fe y el carácter de los individuos, la integridad y visión de las instituciones, y el apoyo y apreciación de aquellos que anhelan una guía iluminada espiritualmente. Por consiguiente, el diálogo puede conducir a una profunda realización de la misión, en el sentido más amplio del término.

 


 

Parte III: ISKCON —Una base teológica para el diálogo 

a) La teología Vaisnava y el concepto de religión

En común con muchos seguidores de la tradición Védica, los devotos de Krishna distinguen entre la conciencia de Krishna, o amor puro por Dios, y lo que es comúnmente entendido como religión. En su introducción al Bhagavad-gita, Srila Prabhupada explica:

“Sanatana-dharma no se refiere a cualquier proceso sectario de religión. Es la eterna función de las entidades vivientes en relación con el eterno Señor Supremo. La palabra religión difiere un poco del sanatana-dharma. Religión conlleva la idea de fe, y la fe puede cambiar. Uno puede tener fe en un proceso particular y cambiar esta fe y adoptar otra, pero sanatana-dharma se refiere a aquella actividad que no puede ser cambiada.” [8]

Los Vaisnavas consideran la conciencia de Krishna o sanatana-dharma como no sectaria, aunque aquellos que practican sanatana-dharma puedan individualmente adherir a tradiciones religiosas específicas. El amor por Dios es definido para los devotos Vaisnavas en el Srimad-Bhagavatam (Bhagavat-Purana) 1.2.6 [9] y en el Bhakti-rasamrta-sindhu 1.1.11 [10] Srila Prabhupada también escribe, “Nosotros no respaldamos cualquier tipo de religión sectaria. Estamos interesados en evocar nuestro amor latente por Dios. Cualquier método que nos ayude a alcanzar tal plataforma es bienvenido.” [11] En su comentario sobre el Upadesamrta de Rupa Goswami, Srila Prabhupada elabora aún más:

En todas partes del mundo, no importa cuán oprimida la sociedad humana pueda estar, existe algún sistema de religión… Cuando un sistema religioso se desenvuelve y se transforma en amor a Dios, él entonces es exitoso. (p.44) [12]

El Vaisnavismo, por lo tanto, reconoce la espiritualidad inherente de todas las entidades vivientes y su relación individual con el Señor Supremo, conocido por muchos nombres. El Vaisnavismo sostiene que la satisfacción de cada individuo se encuentra en el servicio al Supremo, y que “tal servicio devocional debe ser inmotivado e ininterrumpido para satisfacer al yo completamente.” (Bhag. 1.2.6) Sin tal servicio, buscaremos, de acuerdo con el gusto y las circunstancias, disfrute en algún otro lugar y adoraremos a semidioses, grandes personalidades, fenómenos naturales o ídolos.

El Señor reconoce y mantiene de forma consistente Su relación con el alma individual y reconoce nuestros intentos por conocerlo y comprenderlo, aunque sean imperfectos o llevados a la práctica de forma inapropiada. Krishna pide al alma individual: “Abandona todas las variedades de religión y simplemente ríndete a Mí. Yo te libraré de todas las reacciones pecaminosas. No temas.” (Bg. 18.66) Por lo tanto, Él enfatiza que un intercambio personal entre Él mismo y el alma individual es superior a cualquier reivindicación institucional o sectaria a Su favor.

b) La teología Vaisnava y una base para el diálogo       

Caitanya Mahaprabhu dejó sólo ocho versos escritos, llamados Siksastaka. El tercero de esos versos dice:

“Se debe ser más tolerante que un árbol, más humilde que una brizna de pasto y se debe estar dispuesto a ofrecer todo el respeto a todos y, aún así, no esperar ningún respeto para uno mismo. En tal estado mental humilde se puede glorificar y servir al Señor con devoción pura.” [13]

Este verso no deja lugar a dudas acerca del nivel de humildad, respeto y devoción que se espera de un Vaisnava que se ha rendido al Señor Krishna con pureza de corazón. La expresión “ofrecer todo el respeto a todos” puede, por supuesto, ser aplicable a personas de otras fes. Es de la incumbencia de los devotos del Señor ofrecer todo el respeto, especialmente a aquellas personas que están sinceramente intentando servir a Dios. Tal respeto, tolerancia y humildad forman la base de las relaciones Vaisnavas apropiadas.

El décimo primer canto del Srimad-Bhagavatam describe tres etapas progresivas de desenvolvimiento de relaciones espirituales: neófito (kanistha), maduro (madhyama) y avanzado (uttama). El Bhagavatam presenta estos desenvolvimientos como un fenómeno universal que ha de ser percibido entre los devotos de todas las tradiciones religiosas. El neófito normalmente experimenta el sentimiento de exclusivismo y fanatismo. El neófito no sabe cómo comportarse cuando está en una reunión de devotos. Él o ella no pueden distinguir correctamente entre un devoto y un no-devoto [14] y no pueden ser eficientes en el diálogo, independientemente de la tradición a la cual él o ella pertenezcan. Srila Prabhupada advierte, “pero si alguien es dogmático y un seguidor ciego, entonces, evite discutir con él.” [15]

El devoto maduro, muy cuidadoso del trato apropiado, [16] puede reconocer a los devotos de Dios por sus cualidades y sentimientos, y no los juzga por la afiliación religiosa. [17] Dónde quiera que la devoción se manifieste, él o ella reconocen al devoto. El devoto maduro reconocerá la devoción a Dios por la presencia de cualquiera de los nueve procesos devocionales delineados por la autoridad Vaisnava Prahlada Maharaja. [18] Srila Prabhupada declaró que, aunque dos de estos nueve procesos, a saber: oír el sonido espiritual (sravanam) y cantar el nombre de Dios (kirtanam), son específicamente recomendados como los métodos más eficientes de práctica espiritual en esta era, cada uno de los nueve mantienen su efectividad en todas las eras. Cuando maduro, el devoto desenvuelve la visión madura necesaria para relaciones sinceras y de confianza con miembros de otras colectividades religiosas.

La etapa avanzada de fe, la plataforma uttama, trae la realización trascendental. El devoto avanzado ve a todos los seres vivos como siervos eternos de Krishna y los trata como tal. Él o ella no tienen ningún interés por designaciones sectarias de raza, casta, sexo o religión, y renunciarán a cualquier asociación materialista y mundana en favor de asociarse con aquellos dedicados al servicio devocional puro a la Suprema Personalidad de Dios.

El Vaisnavismo reconoce que la vida espiritual o religiosa esencialmente pertenece a una relación personal e individual entre el alma individual eterna y el Alma Suprema eterna. Aunque el devoto ejecute diversos tipos de servicio que puedan agradar al Señor, el Señor Supremo otorga la realización espiritual y el amor devocional puro por Su propia y dulce voluntad. Por lo tanto, los adeptos del Vaisnavismo rechazan la idea de que cualquier religión u organización particular pueda detentar el monopolio sobre la. Los Vaisnavas aceptan que Krishna, o Dios, es Supremamente Independiente para involucrarse en intercambios amorosos con quien quiera que desee, sin considerar el color, casta o credo.

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